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BALISTICA |
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AUTOR: ANIBAL LAGAMBA INFOGRAFIAS: GABRIEL RENSONNET |
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Un arma de fuego es una máquina térmica
diseñada para soportar, por brevísimos periodos de tiempo, las elevadas
temperaturas y presiones que se generan durante el proceso de disparo. Se
denomina Balística Interior al estudio del movimiento del proyectil a
lo largo del ánima del cañón, desde su comienzo en
la recámara hasta la boca, punto en el que pasa a llamarse
"Balística Exterior".
Cuando se acciona un arma de fuego, su percutor golpea
violentamente sobre el alojamiento del fulminante (1) e inicia de esta
manera un proceso explosivo de desintegración química en el seno del
mixto fulminante, produciendo un determinado volumen de gases a muy
elevada temperatura que al incidir sobre la pólvora hace que esta
comience su proceso de deflagración(2). Los gases resultantes ocuparán
inmediatamente todo el volumen disponible en el interior de la vaina. El
fenómeno continúa con el aumento de la presión de los gases,
los cuales se expanden a volumen constante. Es en este instante en
que el material constitutivo de la vaina se dilata momentáneamente y
obtura la recámara conjuntamente con el espaldón de cierre del arma,
impidiendo así que los gases se fuguen al exterior. La punta empezará a moverse cuando la presión dentro de la recámara haya alcanzado un valor suficiente como para vencer el cierre de la vaina, momento en el cual y luego de un breve instante de vuelo libre(3) la superficie del proyectil toma las estrías adaptándose a los macizos(4), los que le imprimirán su rotación para estabilizarlo giroscópicamente al abandonar la boca del cañón.
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Infografia: Copyright By Rensonnet-Martingaste en caso de reproducción Unicamente con Fines académicos: Mencionar la Fuente. |
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Cuando se inicia el movimiento del
proyectil se dan dos fenómenos antagónicos, uno es el aumento progresivo
del volumen disponible para la expansión de los gases de la combustión,
lo que hace decrecer la presión; y por otro lado, la pólvora en combustión
continúa emitiendo gases, los que en teoría harían que la presión se
eleve. Pero como el movimiento del proyectil es muy acelerado, el volumen
disponible aumenta más rápidamente de lo que la generación de gases
puede compensar, por lo que la curva de presiones pasará por un máximo e
irá decreciendo paulatinamente a medida que éste vaya avanzando. Por
ejemplo para el calibre 5,56x45 mm. las presiones máximas de diseño
rondan los 3700 kgf/cm2 aproximadamente. Un fenómeno interesante de
mencionar es el "Viento Balístico" producido por la filtración
de los gases entre la superficie del proyectil y el ánima del cañón. Este
efecto precede al proyectil en su desplazamiento generando una zona de
turbulencias en la ojiva, pero como sus efectos son casi despreciables
para la balística interior no ameritan mayor análisis. La generación de gases se
interrumpe cuando la pólvora ha terminado con el proceso de quemado,
mientras el proyectil continúa desplazándose impulsado por la presión
acumulada en el ánima, la que mantiene su empuje hasta que éste abandona
la boca de fuego. De lo
expuesto se desprende que hay dos períodos bien definidos, el de la
combustión por un lado y el de la expansión por otro. Lo ideal es que la
pólvora haya terminado su combustión en un punto del ánima antes de ser
abandonada por el proyectil, a este momento se lo denomina "punto de
estricta combustión" (PEC). Si el
proyectil la abandona antes, la pólvora que resta por quemar,
no aportará su energía produciendo una "combustión
incompleta". Un PEC demasiado próximo a la recámara generará una menor presión en la
boca, disminuirá el estampido, la generación de llamas y asegurará que
el propelente se queme totalmente dentro del ánima, pero en contraposición
también puede provocar picos de presión peligrosos en la recámara al
requerir pólvoras más rápidas; por el contrario si el PEC es muy próximo
a la boca pude generar elevadas presiones en una zona no diseñada para
ello, además de aumentar la dispersión en el tiro. Los proyectistas
deben combinar estos parámetros antagónicos para asegurar el desempeño
del arma y optimizar el comportamiento balístico del proyectil.
La presión máxima es el límite al que debe ceñirse la balística interior, cualquier otra variable que se aparte
del diseño original del tubo puede llegar a tolerarse, pero si se
sobrepasa el límite de presión máxima el resultado puede ser una
deformación permanente o inclusive una rotura explosiva del caño con los
consiguientes riesgos que ello implica. En lo que respecta a las pólvoras
estas se dividen en dos grandes grupos, las denominadas Pólvoras Mecánicas
o comúnmente llamadas "Negras", las que ya prácticamente no
tienen aplicación en la cartuchería metálica actual, y las Pólvoras Químicas
o Sin Humo. Estas a su vez se
diferencian esencialmente en tres tipos(5): Las monobásicas
(nitrocelulosa disuelta en éter), las de doble base (nitrocelulosa
disuelta en nitroglicerina) y las de triple base (nitrocelulosa disuelta
en nitroglicerina con agregado de nitroguanidina).
Las de base doble son más enérgicas que las monobásicas pero
tienen una temperatura de combustión más elevada, lo que a la larga
acelera el desgaste de los caños. Las de triple base son igualmente enérgicas
pero el agregado de la nitroguanidina reduce su temperatura de deflagración a valores similares a
las monobásicas, por este motivo también se las conoce como "pólvoras
frías".
La forma de los granos es otra característica de suma importancia.
Como la generación de gases es directamente proporcional a la superficie
de quemado, cuanto mayor sea ésta, mayor será el volumen de gases y por
ende más rápido será el aumento de la presión. Los tipos más comunes
en uso actualmente son las laminares, las esféricas y las cilíndricas.
Se calcula que aproximadamente solo
el 35% de la energía producida por la deflagración de la pólvora se
aprovecha para impulsar al proyectil, el 65% restante se pierde en
distintos tipos de trabajos mecánicos tales como el movimiento de rotación,
rozamientos y las pérdidas de calor por transferencia al tubo, la munición
y la atmósfera. Por último,
otra variante que influye directamente en la velocidad de quemado es la
composición química de los propelentes. Se
desprende entonces la importancia que tiene la Balística Interior a la
hora de diseñar un arma de fuego. Pero los parámetros a tener en cuenta
para su estudio son tantos y tan dispares que requieren del trabajo
interdisciplinario de una amplia gama de especialistas para concretar
correctamente un diseño pormenorizado.
Referencias: 1: Si bien existen otras formas de
iniciar la deflagración, como la eléctrica y piezoeléctrica, su empleo
no se ha generalizado aun para las armas portátiles. 2: La deflagración es una reacción
de óxido-reducción que emplea el oxígeno contenido en el seno de la molécula
para llevarse a cabo. 3:
El principio es el mismo para los cañones con ánima poligonal. El fenómeno
mencionado, también conocido como "Freeboard", no se da en
todos los casos dependiendo del tipo de arma, recámara y estriado. 4: Las pólvoras están sujetas a
desarrollos constantes por lo que esta diferenciación debe tomarse sólo
como genérica. Aníbal
Norberto Lagamba
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Infografia: Copyright By Rensonnet-Martingaste en caso de reproducción Unicamente con Fines académicos: Mencionar la Fuente. |
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